Sí os soy sincera, no tenía pensado publicar esta receta. La hice una noche de la semana pasada para cenar, y subí un pequeño video del paso a paso a mi stories de Instagram. La receta gustó mucho, y recibí muchos mensajes preguntandome la cantidad exacta de ingredientes. Por lo que me decidí a publicarla, a pesar de la foto tan fea que hice con la luz de mi cocina y el móvil, pero todo sea por la receta, que dicho sea de paso, está super rica y es muy sencilla de hacer.
Lo bueno de este tipo de pasteles salados, es que los puedes hacer a tu gusto, usar los ingredientes que tengas en ese momento, y hacerlos sobre la marcha. Por ejemplo, podeís usar jamón serrano, o bacón , incluso añadir otras verduras. También se puede cambiar la nata por leche evaporada o queso tipo philadelpia. Imaginación al poder!!
La idea de la receta me la dio mi amiga Marta, y es que las horas de trabajo dan mucho de sí, y entre otras cosas, hablamos mucho de cocina. Así que aproveché que tenía una masa quebrada a punto de caducar, y un trozo de calabaza perdida en la nevera y salió esta delicia
Por cierto, aun estáis a tiempo de ver en mi stories de Instagram una receta de tarta de manzana con natillas y masa de hojaldre, pero no tardes porque solo estará activo 24 horas
El lunes os espero con una receta muy terrorífica!!
Buen fin de semana









